Gracias a la oferta de formación profesional de alta calidad de « CRR », los proveedores de cuidado infantil familiar del condado de Santa Bárbara obtendrán enormes beneficios que repercutirán positivamente en sus carreras, sus negocios y los niños pequeños a su cargo. Las sesiones de formación y los talleres facilitan una comprensión más profunda del desarrollo infantil, lo que permite a los proveedores aplicar planes de estudios y estrategias adecuados y enriquecedores, adaptados a las necesidades de cada niño. Sus conocimientos crecen continuamente a medida que aprenden las mejores prácticas de la mano de los especialistas cualificados en educación infantil de CRR. Esta nueva experiencia no solo mejora la calidad de los cuidados y los entornos de crianza que ofrecen los proveedores, sino que también les permite optar a una prestigiosa acreditación nacional.
Igualmente importante es que « CRR » reúne a los proveedores en una red muy unida de profesionales con ideas afines. Dentro de esta comunidad, se orientan y se apoyan mutuamente en su crecimiento a la hora de afrontar los retos que supone gestionar un negocio desde casa. Las investigaciones demuestran que tener acceso a una red colaborativa de este tipo aumenta la satisfacción profesional y la permanencia de los proveedores en un sector conocido por su aislamiento (Estudio de impacto de la red de cuidado infantil familiar, Herr Research Center, 2009). Pueden aportar soluciones, intercambiar ideas y establecer valiosos contactos con otros proveedores que comparten su misión y sus valores. Se trata de un sistema de apoyo orgánico que reduce la soledad a la que muchos se enfrentan, al tiempo que permite que sus negocios prosperen y fomenta un sentido de pertenencia y camaradería.
Para los cuidadores que quizá no hayan tenido la oportunidad de acceder a la educación superior, el programa de desarrollo profesional de CRR constituye una vía inestimable para mejorar sus competencias y avanzar en su carrera profesional. La formación les abre las puertas a la expansión de su negocio, a unos estándares de atención de mayor calidad y a un mayor prestigio. En última instancia, esto beneficia a los cientos de niños de Santa Bárbara que están a su cargo, ya que reciben una atención cariñosa y experiencias de aprendizaje temprano de la mano de cuidadores altamente cualificados. Se trata de una inversión que merece la pena y que beneficia a los cuidadores, a los niños y a todo el sector del cuidado infantil.